Diaguitas en el pasado
SU LENGUA. EL CACAN
La lengua cacán otorgaba unidad a estos pueblos y de ella poco se sabe pues para los españoles resultó muy difícil de entender y pronunciar y prefirieron comunicarse en quechua, que era el idioma de los incas, conocido por muchos diaguitas.
El cacán dejó de hablarse hace más de doscientos años. Era un idioma lleno de sonidos guturales si bien algunas de sus palabras han perdurado en los nombres de cerros, ríos y localidades del Noroeste Argentino: Payogasta, Nonogasta, Aconquija, Lurutacao…
Todavía en la actualidad el pueblo diaguita utiliza muchos vocablos del cacán para comunicarse entre ellos, sobre todo en las ceremonias religiosas y para denominar objetos, aunque también conocen el castellano. Las palabras en lengua cacán, engloban ideas.
Pero no sólo la lengua unía a estas comunidades. Otros factores como la economía, la organización social y la cosmovisión, definen una cultura diaguita única.
Se calcula que la población total de diaguitas llegó a ser de 200.000 habitantes. Los diaguitas construyeron grandes poblados semiurbanos que en algunos casos llegaban a los 3.000 habitantes. Para mantenerlos contaban con una avanzada tecnología agrícola y con una amplia gama de recursos económicos. El cacique era el encargado de organizar y proteger a su pueblo.
Los diaguitas eran fundamentalmente agricultores sedentarios cuyos productos principales eran el maíz, zapallo y porotos. Criaban llamas y alpacas de donde sacaban lana para sus tejidos y también como carga. La mayor parte del año se dedicaban a la ganadería, pastoreo de camélidos, de los que obtenían carne que secaban al sol para obtener charqui. También ejercían la recolección de la algarroba y el chañar.
Los diaguitas eran buenos alfareros. Cada familia fabricaba sus ollas, cantaros y vasijas.
ORGANIZACIÓN SOCIAL
Tenían fuertes jefaturas hereditarias que ejercían su poder sobre varias comunidades.
La familia monogámica era el núcleo vital de la comunidad. El cacique era el único que practicaba la poligamia.
COSMOVISION
Como cultura andina, eran adoradores del sol, el trueno y el relámpago.
Celebran rituales propiciatorios de la fertilidad de los campos y sus ritos funerarios eran muy elaborados en los cuales sacrificaban llamas o alpacas que se enterraban en directa relación con el difunto, lo que evidenciaba la importancia de la ganadería.
Cada pueblo tenia un sacerdote “chamánico” que se encargaba de los ritos, las ceremonias religiosas y la salud de la población.
A la fecha de la conquista española, 1531, la cultura diaguita presentaba una unidad que era consecuencia de un largo proceso de desarrollo cultural y con influencias de varias regiones del continente.
Los diaguitas formaron un gran ejército que consiguió rechazar a los invasores hasta