Diaguitas hoy
En la actualidad
Al habitar las altas montañas, territorio de difícil acceso al que sólo se puede llegar a caballo, la inmensa mayoría no conocen “
Actualmente, la sequía es un problema. Desde hace varios años impide el cultivo de plantas y hortalizas. La desertización es terrible pues, entre los incendios debido a las altas temperaturas que soportan en verano y la nula planificación de forestación para repoblar los árboles que los hombres cortan para su uso, cada vez el terreno es más desértico. La erosión del suelo es muy grande y, cuando llueve, sufren inundaciones pues la tierra no esta fijada con vegetación. De siempre es una zona de escasas lluvias pero últimamente se ha agudizado mucho este problema.
ORGANIZACIÓN SOCIAL
Muchos diaguitas se dedican a ser “hacheros” desde pequeños y venden la leña para obtener algo de dinero. Otros se dedican a cuidar cabras y algunas vacas. A pesar de habitar esta zona desde hace once mil años, ellos no son propietarios de sus tierras y las personas con recursos compran grandes extensiones para el cultivo o la ganadería, que cercan con alambradas. Al impedir el paso, los pobladores no pueden recoger los frutos de las plantas autóctonas, tan necesarios para su alimentación. También vallan el paso de los ríos y entonces no pueden llevar a sus animales a beber o pescar en sus aguas.
En el municipio de Valle Fértil existen dieciocho escuelas públicas. Las escuelas son unitarias, (todos los niveles de primaria juntos) con un solo o a lo sumo dos maestros para atender a la población infantil de una zona muy amplia. Los dividen en dos grupos grandes que son atendidos por el único maestro o por los dos, si es el caso.
Al no haber carreteras ni caminos transitables con coche, los niños se desplazan en caballos, burros y mulas desde grandes distancias, tardando en su desplazamiento de una a dos horas diarias.
Las clases comienzan a las 9,00 horas de la mañana, finalizando a las 13,00 horas. En las escuelas, gracias al proyecto de
Los maestros y los niños de las escuelas de más difícil acceso se quedan a dormir durante 10 días seguidos en la escuela descansando 5 pues no pueden irse diariamente a su casa. Estos maestros son además de docentes, cocineros, psicólogos, asistentes sociales, sanitarios y ayudan en lo que pueden a los niños y adultos. Como uno se puede imaginar, su oficio es totalmente vocacional y esto se expresa en todo su comportamiento y expresión verbal: valorando a sus alumnos, alentándoles en su esfuerzo dedicándoles todo su tiempo y afecto. La escuela es el aglutinante de todas las necesidades de la población de la zona.
Durante el tiempo en que están los niños en la escuela, los animales de carga se quedan también en los alrededores de la escuela, lo que complica todavía más la situación de las familias pues al disponer éstas de pocos animales les impide desplazamientos ó los tienen que hacer andando. Los padres hacen un gran esfuerzo para dejarles estar en la escuela a sus hijos pues los necesitan para el cuidado de los animales y ayudar en las labores de la casa. Por estos y otros motivos, el absentismo es frecuente pues, aunque los niños tienen mucho interés en acudir a la escuela, los padres los necesitan para llevárselos a recoger las cosechas del valle o a la extracción del mineral que arrancan con sus manos para después cambiarlo por alimentos.
Las familias viven en ranchitos de adobe compartiendo espacio con los animales. Hay muchos casos de desnutrición crónica ya que los padres tienen muy poco alimento para ofrecer a sus hijos. Ninguno tiene agua ni luz y viven con extrema precariedad en todos los sentidos. El problema de la falta de agua es acuciante pues se tienen que desplazar grandes distancias para obtenerla. En las escuelas tienen pozo ya que poseen energía solar y pueden disponer de un motor para extraerla. Frecuentemente se estropea este motor y tardan mucho en arreglarlo por falta de recursos.
Podrían extraer el agua mediante pozos, pero no tienen dinero para ello. Tampoco pueden plantar huertas pues no hay agua y no pueden comprar hortalizas ni carne pues se les estropean enseguida debido a las altas temperaturas del verano. Como están padeciendo una atroz sequía, cada vez es más difícil encontrar pasturas para el ganado y frutos con los que alimentarse y los desplazamientos con los rebaños
En verano ya no encuentran zonas de pastoreo, pues antes llevaban los rebaños a las montañas, pero ahora también escasea en las zonas altas.